Con la comida no se juega
Hoy es domingo, supongo que tienen más tiempo para leer, así que escribí un poco más.
En la actualidad la barrera entre periodismo y publicidad no está firme. Se podría decir que en algunas publicaciones ni siquiera existe. No me refiero a las revistas producidas por las mismas empresas, sino a periódicos que se valen de su credibilidad para engañar a los lectores al promocionar productos de dudosa calidad.
A raíz de una investigación periodística -que luego comentaré- me vino a la mente una nota de la segunda sección de El Observador (O2) del domingo 29 de mayo de este año, que voy a comentar en sus partes esenciales.
El artículo de portada, que se titula “El yogur nuestro de cada día”
, habla de las bondades de los alimentos “enriquecidos”:
Ofrecidos como productos cada vez más sanos y más completos, los llamados alicamentos (mitad alimentos, mitad medicamentos) o nuevos alimentos funcionales, son bebidas o comestibles a los que se le agregan o potencian propiedades, o se los fortifica con aditivos.
Acto seguido asevera
El uso de terminología y estética científica vende. Véase a modo de ejemplo el uso y abuso de animaciones digitales dentro de las piezas que anuncian jabón en polvo, productos de tocador y otras yerbas. Lo mismo ocurre con los alimentos; sobre todo, con los alicamentos. Cabe preguntarse si realmente hay algo detrás de esos trabalenguas científicos o se trata simplemente de marketing. Y la respuesta es sí, sí hay algo, además de marketing.
Se le da paso a una especialista nutricional que respalda la afirmación y luego se describen los fantásticos productos.
Activia es uno de los nuevos integrantes de esta creciente familia que en los últimos diez años ha aumentado con el surgimiento de nuevas marcas y sabores. Y la transformación ha sido una constante. (…) Productos como Ser (yogures dietéticos que incluyen sabores como Lemon Pie, kiwi, o pastel de manzanas), Danonino, el concentrado con pulpa de frutas preferido por los más chicos, contiene calcio y vitamina D, además de proteínas para el desarrollo muscular, o el fermento lácteo Actimel, con Lactobacilos Casei Defensis, que estimulan el sistema inmunitario, están entre los más solicitados (en TaTa).
La nota termina diciendo que
…habrá un yogur para cada cosa: para combatir el insomnio, para regenerar tejidos dañados del hígado y para mejorar el rendimiento en la escuela. Suena exagerado, y sin embargo alcanza con ver hoy la TV, hojear las revistas y detenerse frente a las góndolas de los supermercados para tener una vista panorámica de lo que será la comida del futuro. O del presente.
Claro, que tal vez para un periodista mirar la televisión y hojear las revistas no sea lo más recomendado para hacer una nota.
A Juan Isidro González, periodista de la revista digital argentina Tribuna de Periodista, le llamó la atención que su hija le pidiera Danonino “convencida de que le iba a permitir lograr mayor estatura”, como promete su publicidad.
Escribió
el 10 de noviembre:
Las promesas divulgadas por “La Serenísima”, absolutamente imposibles de probar científicamente, son falacias deshonestas que no solo afectan el bolsillo de la gente, sino que también le escamotean el preciado tesoro de la credibilidad y se burlan de las leyes.
A esta conclusión llegó después de enviar una carta al Instituto Nacional de Alimentos de Argentina solicitando las evidencias científicas de que el yogur (”enriquecido”) provoca crecimiento en la estatura. Ese instituto tiene como cometido autorizar la comercialización de alimentos en ese país. El doctor Matías de Nicola respondió en nombre de la institución. “Señalamos que la empresa no ha peticionado ante el INAL la aprobación del producto con la denominación de fantasía ‘DANONINO’.”
Es decir, no está probado por organismos ajenos a la empresa que los yogures de La Serenisima, que se venden en Argentina en forma ilegal, en Uruguay y que la nota de El Observador destaca con optimismo, cumplan con sus promesas.
Dice la nota del periodista argentino:
La doctora Norma Piazza, secretaria del Comité de Nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría, declaró a un matutino que algunos alimentos pueden llegar a convertirse en inadecuados para los infantes, ya que son poseedores de una carga muy alta de proteínas que puede afectar el desarrollo renal de los pequeños. Son productos que no pueden ni deben ser administrados de manera indiscriminada.
Pero para El Observador el consumo de estos “alicamentos” (alguno de los cuales contiene aditamento de “proteínas para el desarrollo muscular”) “no posee efectos nocivos, tienen propiedades nutritivas y beneficiosas para el organismo, y disminuyen y previenen el riesgo de enfermar, además de mejorar el estado de salud”.
Esto no podría ser más jugoso al descubrir una nota comercial
en el suplemento Café y Negocios, del mismo diario, del mismo domingo 29 de mayo.
El diario aclara que es una nota sobre “Salud” (¿¿??):

Final abierto (a elección del lector):
1) Fue una nota pagada por La Serenísima (o su representante en Uruguay);
2) Se le hizo una guiñada a la empresa láctea para que publicite en el diario;
3) El periodista se inspiró en la presentación del nuevo yogur y vio que podía ser una nota interesante. Compró la publicidad, no la cuestionó y el resultado fue una nota que despierta suspicacias.
¿Dónde quedó la verdad? No es juguete decir que estos alimentos no tienen contraindicaciones o, como dice la propia publicidad de Danonino en el cable o en internet
, que “ayuda a sostener el crecimiento durante los primeros años de vida”.
Quiero dejar constancia de que en la nota se nombran otras marcas y que no niego que estos yogures tengan propiedades beneficiosas para la salud. Las deben tener. Pero como periodistas estaría bueno investigar si efectivamente las tienen y en qué cantidades. Por último se me podría decir que en mayo no había la evidencia que tenemos en noviembre sobre estos alimentos, pero es harto conocido que tanto la falta como el exceso de vitaminas, proteínas y minerales es perjudicial para la salud.
Para mí sucedió la tercera opción. Más cosiderando que el suplemento O2 de los fines de semana escribe sobre “tendencias” y no las cuestiona. Pero valorando el aviso de CyN tengo derecho a pensar en las dos primeras.
Cuando se trata de un tema tan importante como la alimentación, no estaría mal consultar algunas cosas más en profundidad que la publicidad en revistas o en tv.


La debil frontera entre publicidad y opinión…si fuera en un weblog ya estarían ardiendo hogueras
Comment por Pablo Viojo — 13/11/05 @ 14:09
Ese es otro problema: la publicidad disfrazada de opinión. Leí varios debates sobre la publicidad y los blogs. Suerte que entre los blogs hay debate. Alguna vez leí que La Serenísima tenía un blog. Lo estuve buscando pero no lo encontré. Si alguien lo conoce, ya sabe, déjelo por aquí.
Acá hay un buen artíuclo sobre los blogs “falsos” publicitarios.
Comment por bocabierta — 13/11/05 @ 15:12
OJO…ERROR: dice en la nota, “com promete su publicidad”. Debió decir “como promete su publicidad”.
Comment por Ernesto — 14/11/05 @ 17:57
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Comment por nose — 12/12/07 @ 19:44